El trabajo desde casa difumina la frontera entre la oficina y el salón. Cada vez más personas buscan un sofá que sirva tanto para trabajar (cómodo, con apoyo) como para descansar. Esto es lo que conviene saber.
Sofá para trabajar: ¿qué necesitas realmente?
Si trabajas mucho con el portátil en el sofá, lo más importante es: una profundidad de asiento adecuada (65-70 cm, ni demasiado profunda para no deslizarte hacia atrás), un respaldo lumbar sólido o un cojín lumbar adicional, y una altura de asiento adaptada a tu estatura (para que los pies descansen en el suelo).
Sofá rinconero frente a sofá clásico para el home office
Un sofá rinconero para el despacho en casa te permite sentarte junto a un brazo (en ángulo respecto a la habitación) y tener más espacio al lado, para el portátil, documentos o la taza de café. Un sofá clásico con reposabrazos laterales es cómodo para sentarse, pero limita la flexibilidad de colocación. Si el despacho también es el salón, un sofá rinconero separa la zona de trabajo y la de descanso en un solo mueble.
Telas para la habitación donde trabajas
En el home office, conviene elegir una tela más resistente que en un salón típico: te sientas y te levantas con más frecuencia, a menudo con ropa de trabajo. Sorriso (60.000 Martindale, antimanchas) o Melody (50.000 Martindale) son las mejores opciones. El terciopelo y el bouclé requieren más cuidado con el uso diario intensivo.
Colocación del sofá en el home office
Colocación óptima: sofá con el respaldo contra la pared, orientado hacia la ventana o la zona de trabajo. Evita sentarte de espaldas a la puerta: aumenta la tensión de forma subconsciente. Si haces videollamadas, comprueba qué se ve detrás de ti cuando estás sentado en el sofá; esto también puede influir en la elección del color de la tela.
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